domingo, 27 de julio de 2014

Ángel Nanael 15 de diciembre.

Atributo: Dios que hace caer a los orgullosos.
Planeta: Mercurio.
Coro Angélico: Arcángeles.
De Sefiráh: Hod.
Horario de regencia: de  17: 20  a 17:40 horas.
Se lo invoca para:
Tener inspiración y apoyo material para grandes realizaciones.
Nuestro rejuvenecimiento físico e intelectual a través de alivianar patrones negativos.
Los nacidos bajo su regencia:
Se distinguirán por conocer las ciencias exactas, amará la vida tranquila, la paz, la meditación. Su luz es trascendente y atrás de esta deja ver su inocencia y verdad. Podrá tener vocación religiosa o metafísica. Digno de confianza, nunca acomete una acción imprudente o interesada. Tiene relacionamientos sólidos y es el amigo que todos quisieran tener. Dotado de gran afectividad vive en función del amor y todo lo bello lo conmueve. Por ser tradicionalista da mucha importancia al casamiento y los hijos. Sabe controlar sus instintos sin reprimirlos. Su inteligencia se desenvuelve más por experiencias que por estudios. Podrá tener problemas de salud en la infancia o adolescencia pero a pesar de su fragilidad física posee un espíritu extremadamente ágil y guerrero y sabe disfrutar de las buenas cosas de la vida.
Cita bíblica:
Señor, yo sé que tus juicios son justos, y que con justa razón me afliges.
Salmo 119:75
NANAEL: ‘LA LUZ DE LA MEDITACION’
La familia de Nanael era humilde y muy pobre. Su padre aunque trabajaba de sol a sol sin desfallecer, apenas si ganaba para alimentar a sus doce hijos, y a pesar de ello, nadie se quejaba, bueno excepto uno, puesto que Nanael soñaba con ser alguien famoso, influyente y poderoso.
Ignorando los muchos esfuerzos que sus padres hacían para poder sobrevivir, su orgullo le llevo a despreciar aquel modo tan humillante de vivir, y decidió abandonar su hogar y salir en busca del prestigio y de riquezas.
Siempre había querido ser un gran mago y había oído que en la Ciudad Sagrada admitían a aprendices que buscaban dominar la Alta Magia. Así que dirigió sus pasos hacia donde nacía el Sol. Allí le aguardaba su destino.
Tras cuatro días de camino, nuestro joven protagonista logró llegar hasta las puertas de la Gran Ciudad. Un silencio armonioso le sobrecogió. Estaba ante la entrada y ya podía respirar el particular aroma del Misterio. Dos
Querubines custodiaban con espadas flameantes el acceso al Santuario.
 Nanael tras recuperar su aliento, quiso penetrar en su interior, pero una voz paro en seco sus pasos.
- ¿A dónde crees que vas extranjero? -le interrogo uno de los Querubines mientras le apuntaba con su espada -.
- No soy extranjero, vivo a…
No pudo seguir hablando el joven, pues fue bruscamente interrumpido por el Querubín.
- ¡ Calla insolente! Todo el que Es, no Es. Y todo aquel que no Es, Es.
Nanael un poco asustado no entendía aquel juego de palabras. Pensó que sería un enigma y dirigiéndose al Guardián del Templo, le dijo:
-¿Acaso es un misterio que debo resolver?
- Así es muchacho. Medita, medita, y cuando tengas la respuesta llama de nuevo - le ordeno el Querubín -.
El osado joven se sintió muy desilusionado. Nunca había pensado que fuera tan complicado ser mano, y menos aún aprendiz de mago.
Meditar, ¿acaso tenía paciencia para meditar? Si estuviera allí su padre, el sí sabría cómo hacerlo. 5iempre le aconsejaba lo mismo:
- Hijo mío, cuando siembras la semilla de un árbol hay que tener paciencia hasta que dé sus frutos. Observa como la semilla se protege en la tierra y satisfecha crece poco a poco con el afán de dar al final sus frutos, esos apetitosos y dulces frutos que nos alimentan.
Cuánta razón tenía su padre. Ahora él estaba solo y debía tener paciencia.
Busco un lugar donde poder meditar y se entregó a ello en cuerpo y alma. Al principio se irritaba, pues su mente era como un avispero rabioso. Sus ideas revoleteaban sin sentido en su cabeza, pero aquel silencio armonioso fue penetrando lentamente en su interior y sin saber como, una luz emergió de él.
“El que Es, no Es, y todo aquel que no Es, Es”.
Aquel mensaje tomo forma en su mente y dejo que fluyera libremente.
No quería que aquella luz se apagara, y pensó en la luz. En ese momento todo se convirtió en una luz intensa, y de repente la respuesta apareció milagrosamente. Era el espíritu. Esa era la respuesta. El espíritu, por eso él era extranjero. El Eterno, no es extranjero y sin embargo, al ser invisible, no Es, pero al no ser de este mundo, Es habitante del Templo.
Las puertas del Santuario se abrieron para Nanael, pero el joven pidió a los Querubines que las cerrasen de nuevo, pues comprendió que debía volver a su hogar donde tenía una labor que hacer.

De sus ojos se había desprendido la venda de orgullo que hasta ahora le había cegado, pero la luz había abierto ante el un hermoso camino.

jueves, 24 de julio de 2014

Ángel Imamiah 14 de diciembre.

Atributo: Dios por encima de todo.
Planeta: Mercurio.
Coro Angélico: Arcángeles.
Sefiráh: Hod.
Horario de regencia: de  17  a 17:20  horas.
Se lo invoca para:
Abandonar vicios y malas compañías.
Tener protección en los viajes.
Liberarnos de nuestras propias obsesiones.
Influenciar las ganancias monetarias provenientes del trabajo honesto.
Los nacidos bajo su regencia:
Las personas nacidas bajo esta regencia tendrán un temperamento vigoroso y fuerte soportando cualquier adversidad con benevolencia,  paciencia y coraje. No tiene miedo al trabajo y tiene gran habilidad manual si fuese mujer podrá ser una excelente decoradora, consiguiendo captar con su intuición los puntos fuertes del lugar, utilizando a través del conocimiento símbolos mágicos y diferentes energías para proteger el lugar de influencias negativas. Respecta a las personas con moral, inteligencia y sentimientos pues sabe que estos valores ennoblecen el alma y constituyen una buena existencia en la tierra. Estará siempre integrado en asuntos sociales o políticos pues inspira mucha confianza en muchas personas. Tendrá facilidades financieras para proyectarse incluso internacionalmente. Aprenderá de sus errores y no se deja llevar por instintos. Es optimista, expresivo y prudente.
Cita bíblica:
¡Alabaré al Señor por su justicia!
¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!
Salmo 7:17
IMAMIAH: ‘LA MUSICA DE LAS ESFERAS’
Siempre se reían de él, pues decían que era cursi y débil como una flor. La verdad es que si lo comparaban con la corpulencia y fortaleza de sus hermanos, Ilaliah era un insignificante y sensible ser.
En aquellos días, la vida no era fácil. Rara era la vez que no se recibían noticias de países que habían sido asediados y conquistados por legiones de hombres rudos y violentos, sedientos de sangre y ambición.
Hombres sin escrúpulos cuyo único objetivo era sembrar el pánico, el terror y la maldad entre los habitantes de los demás pueblos.
El padre de Ilaliah era el soberano de aquella rica comarca. Su poder se extendía a través de un vasto reino y durante 22 años había gobernado disfrutando de la paz.
Sin embargo, ese estado de plenitud iba a ser alterado, puesto que una tropa de barbaros guerreros se dirigían hacia su tierra y aquello solo podía significar una cosa, la guerra.
Nada más supo la noticia reunió al Consejo de los Sabios y a sus hijos, debía consultar con ellos, pues estaba desconcertado.
-Que podemos hacer sabios consejeros? -pregunto muy preocupado -.
-Debemos parar su avance antes de que crucen nuestras defensas y lleguen a palacio -le advirtió uno de sus hijos -.
-Tiene razón el príncipe Arul, Majestad, hemos de pararles -expreso el Consejero -.
-¿Que me sugerís pues? -pregunto una vez más el rey -.
-Dejadme salir a su encuentro -se adelantó su hijo Arul -, yo les parare.
Así fue acordado y así se cumplió. El valiente Arul partió con una gran tropa para hacer frente al enemigo.
Confiaba en su poder y bravura, pero no serían suficientes, pues al cabo de dos lunas, volvió derrotado. Su ejército había sido diezmado.
Viendo aquella derrota, otro de sus hijos propuso ser el quien probase suerte. El rey que no sabía qué hacer, accedió a su petición y su segundo hijo busco al enemigo para poder vencerle.
Pero no sería mejor su suerte. Transcurrió una sola Luna y el bravo guerrero volvió desolado y vencido.
El tercero de los hermanos, indignado y enfurecido por aquellas humillaciones, solicito a su padre que le dejase partir, pues debía vengar el honor de su familia. y su petición también fue concedida.
Al mando de los pocos hombres que quedaban en palacio, el orgulloso y osado joven busco al enemigo con la esperanza de poder vencerle y vengar las suertes de sus amigos.
Pero al tercer día de su partida, volvía mal herido y sin haber conseguido su objetivo.
Nadie podía salvar ya al rey. Sus tres hijos mas valientes habían fracasado y nadie se atrevía a intentarlo.
Sin embargo, había olvidado como siempre a Imamiah, el delicado y sensible Imamiah.
-Padre -le dijo -, dejadme siete arpas y yo os liberare del enemigo.
Todos rieron al oír aquella solicitud, más su padre que ya no le quedaba ganas de reír, miró a los ojos de su hijo más pequeño y vio una extraña luz, y le dijo:
-Toma cuanto quieras y que la Diosa Netzah te proteja.
Imamiah tomo las siete arpas y reunió a siete hombres que siguiendo sus instrucciones tocaron una bella melodía.
De repente el cielo se abrió y una sinfonía celestial partió de él. La Música de las Esferas tenia un gran poder y el enemigo se fundió en aquella armonía olvidando todo deseo de maldad.

La paz sobrevivió y ya nadie se reiría más del sensible y delicado Imamiah.