miércoles, 13 de febrero de 2013

EL SILENCIO DE DIOS



CUENTA UNA ANTIGUA LEYENDA NORUEGA, ACERC A DE UN HOMBRE LLAMADO HAAKON, QUIEN CUIDABA DE UNA ERMITA. A ELLA ACUDÌA LA GENTE A ORAR CON MUCHA DEVOCIÒN.
EN ESTA ERMITA HABÌA UNA CRUZ MUY ANTIGUA. MUCHOS ACUDÌAN A ESTE LUGAR A PEDIRLE A CRISTO ALGUN MILAGRO.
UN DÌA EL ERMITAÑO HAAKON LLEGO AQUÌ A PEDIRLE UN FAVOR. LO IMPULSABA UN SENTIMIENTO GENEROSO. SE ARRODILLÒ ANTE LA CRUZ Y DIJÒ: “SEÑOR QUIERO PADECER POR TÌ. DÈJAME OCUPAR TU PUESTO, QUIERO REEMPLAZARTE EN TU CRUZ.”
Y SE QUEDÒ FIJO CON LA MIRADA EN LA IMAGEN,COMO ESPERANDO LA RESPUESTA.
EL SEÑOR ABRIÒ SUS LABIOS Y HABLÒ; SUS PALABRAS CAYERON DE LO ALTO, SUSURRANTES Y AMONESTADORAS:”SIERVO MÌO, ACCEDO A TU DESEO, PERO HA DE SER CON UNA CONDICIÒN.”
-¿CUÀL SEÑOR?,-PREGUNTO CON ACENTO SUPLICANTE HAAKON.
¡ES UNA CONDICIÒN DIFÌCIL? ¡ESTOY DISPUESTO A CUMPLIRLA CON TU AYUDA SEÑOR!,- RESPONDIÒ EL ERMITAÑO.
ESCUCHA.”SUCEDA LO QUE SUCEDA Y VEAS LO QUE VEAS, HAS DE GUARDARTE EN SILENCIO SIEMPRE”. HAAKON CONTESTÒ:”LO PROMETO SEÑOR ¡”
Y SE EFECTUÒ EL CAMBIO.
NADIE ADVIRTIÒ EL TRUQUE. NADIE RECONOCIÒ AL ERMITAÑO, COLGADO CON LOS CLAVOS EN LA CRUZ. EL SEÑOR OCUPABA EL PUESTO DE HAAKON. Y ESTE POR LARGO TIEMPO CUMPLIÒ EL COMPROMISO. A NADIE DIJÒ NADA.
PERO UN DÌA, LLEGO UN RICO, DESPUES DE HABER ORADO, DEJO ALLÌ OLVIDADA SU CARTERA CON DINERO. HAAKON LO VIÒ Y CALLÒ. TAMPOCO DIJÒ NADA CUANDO UN POBRE, QUE VINO DOS HORAS DESPUÈS, SE APROPIÒ DE LA CARTERA DEL RICO.
TAMPOCO DIJÒ NADA CUANDO UN MUCHACHO SE POSTRÒ DELANTE DE ÈL PARA PEDIRLE SU GRACIA ANTES DE EMPRENDER UN LARGO VIAJE. PERO EN ESE MOMENTO VOLVIÒ A ENTRAR EL RICO EN BUSCA DE LA CARTERA. AL NO VERLA, PENSÒ QUE EL MUCHACHO SE APODERÒ DE ELLA.
EL RICO SE VOLVIO AL JOVEN Y LE DIJO IRACUNDO: ¡DAME LA CARTERA QUE ME ROBASTE!.
EL JOVEN SORPRENDIDO, REPLICÒ: ¡NO HE ROBADO NINGUNA CARTERA!
¡NO MIENTAS, DEVUELVEMELA ENSEGUIDA!. ¡LE REPITO QUE NO TENGO NINGUNA CARTERA! AFIRMO EL MUCHACHO. EL RICO ARREMETIÒ, FURIOSO CONTRA ÈL.
SONÒ ENTONCES UNA VOZ FUERTE: ¡DETENTE! EL RICO MIRO HACIA ARRIBA Y VIO QUE LA IMAGEN LE HABLABA. HAAKON, QUE NO PUDO PERMANECER EN SILENCIO, GRITO, DEFENDIO AL JOVEN, INCREPÒ AL RICO POR LA FALSA ACUSACIÒN.
ESTE QUEDO ANONADADO, Y SALIÒ HUYENDO DE LA ERMITA. EL JOVEN SORPRENDIDO SALIÒ TAMBÌEN APRESURADO, TENÌA QUE EMPRENDER UN VIAJE.
CUANDO LA ERMITA QUEDÒ A SOLAS, CRISTO SE DIRIJIÒ A SU SIERVO Y LE DIJÒ:”BAJA DE LA CRUZ.  NO SIRVES PARA OCUPAR MI PUESTO. NO HAS SABIDO GUARDAR SILENCIO”.
MI SEÑOR, -DIJO HAAKON-¿CÒMO IBA A PERMITIR ESA INJUSTICIA?
-LUEGO CAMBIARON LOS OFICIOS; JESUS OCUPO LA CRUZ DE NUEVO Y EL ERMITAÑO SE QUEDO ANTE LA CRUZ.
EL SEÑOR SIGUIÒ HABLANDO: TÙ NO SABÌAS QUE AL RICO LE CONVENÌA PERDER LA CARTERA, PUES LLEVABA EN ELLA EL PRECIO DE LA VIRGINIDAD DE UNA JOVEN MUJER. EL POBRE, POR EL CONTRARIO, TENÌA NECESIDAD DE ESE DINERO E HIZO BIEN EN LLEVARSELA; EN CUANTO AL MUCHACHO QUE IBA A SER GOLPEADO, SUS HERIDAS LE HUBIERAN IMPEDIDO REALIZAR EL VIAJE QUE PARA ÈL RESULTARÌA FATAL. AHORA, HACE UNOS MINUTOS ACABA DE ZOZOBRAR EL BARCO Y HA PERDIDO LA VIDA.
¡TÙ NO SABÌAS NADA!
YO SÌ…POR ESO CALLO.-Y EL SEÑOR NUEVAMENTE GUARDO SILENCIO.
MUCHAS VECES NOS PREGUNTAMOS ¿POR QUÈ RAZÒN DIOS NO NOS CONTESTA?¿POR QUÈ RAZÒN SE QUEDA CALLADO DIOS?
MUCHOS DE NOSOTROS ESPERAMOS QUE ÈL NOS RESPONDIERA LO QUE DESEAMOS OIR NPERO…DIOS NO ES ASÌ.
DIOS NOS RESPONDE AÙN CON EL SILENCIO. DEBEMOS APRENDER A ESCUCHARLO.
SU DIVINO SILENCIO, SON PALABRAS DESTINADAS A CONVENCERNOS DE QUE, ÈL SABE LO QUE ESTÀ HACIENDO.
EN SU SILENCIO NOS DICE CON AMOR:¡CONFÌA EN MÌ,QUE SE BIEN LO QUE DEBO HACER!
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