miércoles, 21 de noviembre de 2012

SIMBOLISMO DE LA NAVIDAD



Es claro que éste es un evento maravilloso sobre el cual urge meditar profundamente…
El sol cada año realiza un viaje olímpico que comienza desde el 25 de Diciembre en adelante, luego regresa otra vez hacia el polo sur, hacia la zona donde está la Antártida; por eso precisamente vale que reflexionemos en su honda significación. Por estos tiempos comienza el frío aquí en el norte, debido precisamente a que el sol se va alejando, hacia las regiones australes y el 24 de Diciembre, el sol habrá llegado al máximo en su viaje hacia el sur; si no fuera porque el sol avanza hacia el norte desde el 25 de Diciembre en adelante, moriríamos de frío. La Tierra entera se convertiría en una mole de hielo y perecería realmente toda creatura, todo aquello que tenga vida.
Así pues, bien vale la pena que reflexionemos en el acontecimiento de Navidad; el Cristo-Sol debe avanzar para darnos vida, y en el equinoccio de la Primavera se crucifica en la Tierra, entonces madura la uva y el trigo. Es precisamente en la Primavera, cuando debe el Señor pasar por su vida, pasión y muerte, para luego resucitar; la Semana Santa es en Primavera.
El sol físico no es más que un símbolo del Sol Espiritual, del Cristo-Sol. Cuando los antiguos adoraban al sol, cuando le rendían culto, no se referían precisamente al sol físico, no se le rendían culto al Sol Espiritual, al Sol de la Media Noche, al Cristo-Sol quien debe guiarnos en los Mundos Superiores de Conciencia Cósmica. Todo místico que aprende a funcionar fuera del cuerpo físico a voluntad, es guiado por el Sol de la Media Noche, por el Cristo Cósmico.
Es necesario aprender a conocer los movimientos simbólicos del Sol de la Media Noche, él es quien guía al Iniciado, él es quien nos orienta, él es quien nos indica lo que debemos y no debemos hacer; estoy hablando pues, en el sentido esotérico más profundo.
Teniendo en cuenta que todo Iniciado sabe salir del cuerpo físico a voluntad, que eso de no saber salir a voluntad, eso es propio de principiantes, gente que hasta ahora está dando los primeros pasos en estos estudios. Desde que uno está en la Senda, tiene que saber guiarse por el Sol de la Media Noche, por el Cristo Sol, aprender a conocer sus señales en movimiento. Si uno lo ve, por ejemplo, hundirse allá en el ocaso, ¿qué nos está indicando?. Sencillamente que algo debe morir en nosotros. Si uno lo ve salir por el oriente, ¿qué nos dice eso?, que algo debe nacer en nosotros.
Cuando salimos bien de todas las pruebas esotéricas, él brilla en su plenitud en el horizonte. El Señor nos orienta en los Mundos Superiores y uno tiene que aprender a conocer sus señales. Dubui y muchos otros han estudiado el maravilloso acontecimiento de Navidad, no hay duda y eso lo reconoce Dubui, que todas las religiones de la antigüedad celebraron la Navidad.
Cuando el sol físico avanza hacia el norte para dar vida a toda la creación, así también el sol de la Media Noche, el Sol del Espíritu, el Cristo-Sol, nos da vida, si nosotros aprendemos a cumplir con sus mandamientos. En las Sagradas Escrituras obviamente se habla del acontecimiento solar y hay que saberlo entender entre líneas. Cada año se vive en el Macrocosmos todo el Drama Cósmico del Sol; cada año, repito. Téngase en cuenta que el Cristo-Sol debe crucificarse cada año en el mundo, vivir todo el drama de su vida, pasión y muerte, para luego resucitar en todo lo que es, ha sido y será, es decir, en todo lo creado. Así es pues, como todos nosotros recibimos la vida del Cristo-Sol. También es cierto que cada año el sol, al alejarse por la región Austral, nos deja aquí en el norte fríos, pues él va dar la vida a otras partes. Las noches largas de invierno son fuertes. En tiempos de Navidad los días son cortos y las noches largas.
Vamos reflexionando en todo esto y conviene que entendamos lo que es ciertamente el Drama Cósmico. se hace necesario que en nosotros también nazca el Cristo-Sol, Él debe nacer en nosotros. En las Sagradas Escrituras se habla claramente de Belén y de un establo donde él nace; ese establo de Belén está dentro de uno mismo aquí y ahora; precisamente en ese establo interior moran los animales del deseo, todos esos “yo es” pasionarios que cargamos en nuestra psiquis, eso es obvio. Belén mismo es un nombre esotérico; en tiempos en que el Gran Kabir vino al mundo, la aldea de Belén no existía, de manera que eso es completamente simbólico. Bel es una raíz caldea que significa Torre de Fuego; de manera que propiamente dicho, Belén es Torre del Fuego. ¿Quién podría ignorar que Bel es un término caldeo que corresponde precisamente a la Torre de bel, la Torre del Fuego? Así pues, Belén es simbólico completamente.
Cuando el Iniciado trabaja con el Fuego Sagrado, cuando el Iniciado elimina completamente de su naturaleza íntima los agregados psíquicos, cuando de verdad está realizando la Gran Obra, indubitablemente ha de pasar por la Iniciación Venusta; el descenso del Cristo al corazón del hombre, es un acontecimiento cósmico humano de gran transcendencia; tal evento  corresponde en verdad a la Iniciación Venusta.
Desafortunadamente, no se ha entendido realmente lo que es el Cristo; muchos suponen que el Cristo exclusivamente fue Jesús de Nazareth, y están equivocados.
Jesús de Nazaret, como hombre, o mejor dicho, Jeshuá Ben Pandirá como hombre, recibió la Iniciación Venusta, lo encarnó, más él no es el único que haya recibido tal Iniciación. Hermes Trimegisto, el tres veces grande Dios Ibis de Thot, también lo encarnó. Juan
el Bautista, a quien muchos consideraban como el Christus, el Ungido, incuestionablemente recibió la iniciación Venusta, lo encarnó.
Los Gnósticos Bautistas aseguraban en la Tierra Santa que el verdadero Mesías era Juan, y que Jesús era tan sólo un iniciado que había querido seguir a Juan. Había por esos días disputas entre los Bautistas, los Gnósticos, Esenios y otros. ¿Debemos entender al Cristo como es?. No como una persona, no como un sujeto, el Cristo está más allá de la Personalidad, del Yo y de la Individualidad. Cristo en esoterismo auténtico es el Logos, el Logos solar representado por el sol. Ahora comprenderemos porqué los Incas adoraban al sol, los nahuas le rendían culto al sol, los Mayas lo mismo, los egipcios idénticamente, etc. no se trata de la adoración a un sol físico, no, sino a lo que se oculta tras de ese símbolo físico; obviamente se adoraba era al Logos solar, al segundo Logos. Ese Logos Solar es unidad múltiple perfecta. La variedad es unidad. En el mundo del Cristo Cósmico la individualidad separada no existe; en el Señor todos somos uno…
Me viene a la memoria en estos instantes cierto experimento, dijéramos esotérico, realizado hace ya muchos años. Entonces, sumergido en profunda meditación, logré ciertamente el Shamadhí, o Extasis como se le denomina en esoterismo occidental. Deseaba yo por aquella época saber algo sobre el bautismo de Jesús el Cristo, que bien sabemos que Juan le bautizó. Fue profundo el estado de abstracción, logré el perfecto Darana, o sea, concentración; el Dyana, meditación, y al fin conseguí el Shamadhí; yo me atrevería a decir que fue un maha-Shamadhí, porque abandoné perfectamente los cuerpos físico, Astral, Mental, Causal, Búdhico y hasta el Atmico. Conseguí pues, retrotraer mi Conciencia en forma íntegra hacia el Logos. Así pues, en ese estado Logoico, como un Dragón de Sabiduría, hice la correspondiente investigación; de inmediato me vi en la Tierra Santa, dentro de un Templo; pero, cosa extraordinaria, me vi a mí mismo convertido en Juan el Bautista, con una vestidura sagrada; vi cuando a Jesús lo traían con su vestidura blanca, su túnica blanca, dirigiéndome a Él, le dije:
“Jesús, desvístete de tu túnica, de tu vestidura, porque voy a bautizarte”. Después saqué de un recipiente un poco de aceite de oliva, le conduje al interior del Santuario, lo ungí con aceite, le eché agua, recité los Mantrams o ritos. Posteriormente, el Maestro se sentó en su silla aparte; yo guardé todo nuevamente, lo puse en su lugar y di por terminada la ceremonia. Pero yo me vi a mí mismo convertido en Juan!
Claro, una vez pasado el Extasis, Shamadhí: “Pero cómo va ser posible que yo sea Juan el Bautista!”, me quedé perplejo y dije:
“Voy a hacer ahora otra concentración, pero ahora no me voy a concentrar en Juan, voy a concentrarme en Jesús de Nazareth.”
Entonces escogí como motivo de la concentración al Gran Maestro Jesús. El trabajo fue largo y dispendioso, la concentración se fue haciendo cada vez más profunda; pronto pasé de Darana, concentración, al Dyana, meditación; del Dyana pasé posteriormente al Shamadhaí, o sea, al Extasis. Hubo un esfuerzo supremo que permitió desvestirme de los cuerpos Físico, Astral, Mental, Causal, Búdhico, Atmico, hasta retrotraer mi Conciencia, absorverla en el mundo del Logos Solar, y en tal estado, queriendo saber sobre el Cristo Jesús, me vi a mí mismo convertido en Cristo Jesús, haciendo milagros, maravillas en la Tierra Santa, curando los enfermos, dando vista a los ciegos, etc., etc., y por último, me vi vestido con la vestidura sagrada, llegando ante Juan en aquel Templo; entonces Juan se dirigió a mí y me dice: “Jesús, quítate tu vestidura, porque voy a bautizarte”. Se cambiaron los papeles, ya no me vi convertido en Juan, sino en Jesús, y recibí el bautismo de Juan.
Pasando el Shamadhí, regresando al cuerpo físico, vine
perfectamente a evidenciar con toda claridad que en el mundo del Cristo Cósmico todos somos uno. Si hubiera querido meditar en cualquiera de ustedes, allá en el mundo del Logos, me hubiera visto convertido en cualquiera de ustedes, viviendo la vida de ustedes, ya que allí no hay individualidad, no hay personalidad, ni Yo; allí todos somos el Cristo, allí todos somos Juan, allí todos somos el budha, allí todos somos uno; en el mundo del Logos n existe la individualidad separada. El Logos es Unidad Múltiple Perfecta, es la energía que bulle y palpita en todo lo creado, que subyace en el fondo de todo átomo, de todo electrón, de todo protón, y se expresa vivamente a través de cualquier hombre que esté debidamente preparado.
Bien, he hecho esta aclaración con el objeto de especificar mejor
el acontecimiento de Belén. Cuando un hombre está debidamente preparado, pasa por la Iniciación Venusta, y en la Iniciación Venusta consigue la encarnación del Cristo Cósmico en sí mismo, dentro de su propia naturaleza.
Inútilmente habría nacido Jesús en Belén, si no naciera en nuestro corazón también; inútilmente habría muerto y resucitado en la Tierra Santa, si no muere y resucita en nosotros también. Esa es la naturaleza del “Salvador Salvandus”. El Cristo Intimo debe salvarnos, pero salvarnos desde adentro. Quienes aguardan la venida de Jesús de Nazareth para un remoto futuro, están equivocados; el Cristo debe venir desde el fondo mismo de la Conciencia. Por eso está escrito lo que él dijo: “Si oyeres a
alguien diciendo en la plaza pública que es Cristo, no creáis”. Es
que el Señor no vendrá esta vez desde afuera, sino desde adentro, vendrá desde el fondo mismo de nuestro corazón, si nosotros nos preparamos. Pablo nos aclara diciendo: “De su virtud tomamos todos, gracia por gracia”. Entonces, hay documentación; si uno se estudia cuidadosamente a Pablo de Tarso, veremos que rara vez alude él al Cristo histórico; cada vez que Pablo de Tarso habla sobre Jesucristo, se refiere al Jesucristo Interior, al Jesucristo intimo que debe surgir desde el fondo de nuestro Espíritu, de nuestra Alma. En tanto un hombre no lo haya encarnado, no puede
decirse que posee la Vida Eterna, sólo Él puede darnos vida, y
dárnosla en abundancia. Así pues, debemos ser menos dogmáticos y aprender a pensar en el Cristo Intimo, seria grandioso…
Todo el simbolismo relacionado con el nacimiento de Jesús, es Alquimista y Kabalista. Se dice que tres Reyes Magos vinieron a adorarle, guiados por una estrella; ese pedazo no se podría entender, francamente, si no se supiera Alquimia, porque es Alquimista.
¿Cuál es esa estrella y cuáles son esos Reyes Magos?. Yo les digo a ustedes, que esa estrella no es otra que la del Sello de Salomón, la estrella de seis puntas, símbolo del logos Solar.
Obviamente el triángulo superior representa al Azufre, es decir, el Fuego. ¿Y el inferior qué representa en Alquimia?, el Mercurio, el Agua; pero ¿ a qué clase de Agua se refieren los Alquimistas?. Dicen ellos: “Al Agua que domó al Número Radical Metálico”; en otros términos al Exiojejarí, al Esperma Sagrado.
Indubitablemente, mediante la transmutación de las secreciones sexuales se elabora esa Agua extraordinaria, esa Agua Pura, el Mercurio de la Filosofía Secreta. Bien vale la pena que nosotros meditemos en el Sello de Salomón; ahí tienen ustedes al triángulo superior, representación vívida del Mercurio. Quiere decir que el Fuego sagrado, el Fuego del Espíritu Santo, debe fecundar al Mercurio de la Filosofía Secreta. Indubitablemente resulta un poco difícil entender la cuestión de la Estrella de Belén, si no apelamos al Sello de Salomón y a la Alquimia. Repito, el Mercurio es el Alma Metálica del Esperma Sagrado; el Azufre es el Fuego Sagrado del Kundalini en el ser humano. Entendido eso, podemos aclarar algo más: debe el Azufre fecundar al Mercurio; con el Mercurio fecundado por el Azufre podemos fabricar los Cuerpos Existenciales Superiores del Ser. De manera que si no entendiéramos esto, no entenderíamos tampoco el Sello de Salomón, ni la estrella que se apareció a los Reyes Magos.
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