lunes, 22 de abril de 2013

Cuando te castigas con palabras hirientes

Te repites a menudo frases como “hago todo mal”; “a mi nada me sale bien”; “soy un desastre”; “a mi nadie me quiere”; “¿quién me va a mirar?”; “¿a quién le va a interesar lo que digo”; etc. Expresiones como estas, que a simple vista parecen inofensivas, te lastiman más de lo que te imaginas. Ni siquiera te percatas cuántas veces al día te las recalcas pero, si te detienes solo un momento, notarás que así te hablas una y otra vez. A medida que vamos repitiendo estos conceptos negativos más los internalizamos y terminamos creyendo que esa es nuestra verdad. Lo más triste es que, si creemos que así somos  entonces así actuamos y así nos tratan los demás y casi sin darnos cuenta nos hacemos mucho daño. Pero esta no es tu verdad, solo son conceptos que fuiste adquiriendo del entorno y que no te detuviste a pensar si te convenía o no aceptarlos. Entonces los tomaste como propios y terminaste haciendo de ellos tu manera de calificarte.  Hoy quiero decirte que no tienes que seguir castigándote más, que no te hace bien y que solo detiene tu crecimiento. Y, para que puedas modificarlo, te muestro alunas cosas que puedes hacer: Primero: Tómate  un momento y piensa qué dices de ti misma, cuáles son tus creencias, cómo te describes y calificas. De ser posible escríbelas. Este simple ejercicio te hará darte cuenta cómo te estás catalogando. Segundo: Evalúa si te sirve seguir pensando así o te convendría modificar algunos conceptos. Esto te permitirá cuestionar tus creencias limitantes y hacerlas conscientes. Tercero: Si decides que ya es hora de cambiar estas sentencias entonces elige por cuáles decides hacerlo. Por ejemplo si creías “hago todo mal” puedes empezar a repetirte “hay cosas que me han salido bien”. Con esta frese podrás cambiar la percepción errónea que te atormentaba e ir creando otro concepto que te ayude a vivir mejor. Si descubres que estás llena de juicios negativos no te culpes ni piensas que es responsabilidad de los demás (padres, tutores, seres próximos a ti) y sobre todo, no busques cambiarlos todos al mismo tiempo porque lo único que lograrás es frustrarte. Más bien inicia este camino de a un paso a la vez, de a un concepto a la vez. Esta será la mejor manera de cambiar aquello que te menoscaba por elogios que te fortalezcan como persona y afiancen tu Autoestima. Recuerda también que es muy  importante ser tolerantes con nosotros mismos y respetar nuestro propio tiempo de transformación y si vuelves a menospreciarte solo inicia el proceso nuevamente. Así notarás como lograrás sentirte más segura de ti misma y obtener el respeto y la apreciación de los que te rodean. Andrea Marti­nez
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