miércoles, 14 de mayo de 2014

Ángel Hahahel 9 de julio.

Atributo: Dios en 3 personas (Dios manifestado)
Planeta: Sol.
Coro Angélico: Principados.
Sefiráh: Tiferet.
Horario de regencia: de  13:20  a 13:40 horas.
Se lo invoca para:
·       Tener firmeza en nuestra evolución.
·       Seguir la luz del amor.
·       Retornar a la fe de Dios.
·       Protegernos contra las calamidades.
Los nacidos bajo su regencia:
Quien nace bajo su regencia ama la verdad y es cumplidor de sus deberes y obligaciones. Fuerte poder de concentración y sabiduría para discernir y juzgar. Enfrenta los problemas con naturalidad y en su existencia siente que Dios le reserva una gran misión, pero nunca sabe cuándo ésta va a comenzar. Probablemente su misión comienza cuando encuentra la pareja ideal, pues el cumplimiento de esta misión debe estar acompañado de la persona amada. Tendrá voluntad de tener hijos para que éstos continúen con las enseñanzas de la verdad. El Ángel de regencia le concede también el don de la comunicación, el carisma y la facilidad de aprendizaje de los más diversos asuntos, principalmente en el área esotérica. Probablemente comenzará a trabajar muy temprano, teniendo tendencia a los trabajos ligados a la espiritualidad. Buscará la verdad en las enseñanzas de los grandes maestros profundizando en el estudio de los libros apócrifos (los que no fueron canalizados para la Biblia), y estará siempre al servicio de Dios. Buscará siempre la armonía y enseñará a las personas a convivir en una nueva religión, aquella que trasciende el templo y que viene del corazón. Tendrá muchos amigos y adeptos a sus ideas y podrá tener puntos de vista que entrarán en conflicto con otras religiones. Será especialista en dialectos religiosos y un experto en descifrar datos sagrados. Gran transformador del mundo, vivirá una vida espléndida y será feliz.
Cita bíblica:
Señor, líbrame de los labios mentirosos
y de las lenguas embusteras.
Salmo 120:2

HAHAHEL: ‘EL SUMO SACERDOTE’

Las campanas de la alta torre de la iglesia repicaron con tristeza en aquella mañana de frio invierno.
En esta ocasión tenían la desagradable misión de anunciar la pérdida de un ser querido, pero también con aquel acompasado repique llamaba a las puertas del cielo donde seria recibido con alegría y regocijo.
Hahamiah, había sido durante 40 años el Sumo Sacerdote del reino de Hoch y no había un solo habitante en él, que no le amase. Su bondad, su humanidad, su sabiduría había ganado los corazones de todos ellos, y ahora no podían evitar el sentir egoístamente su marcha.
El rey de Hoch se encontraba profundamente conmovido. Habamiah había sido como un segundo padre y durante toda su vida no había conocido a otro ser más sabio. Su guía espiritual y sus consejos, le habían permitido reinar durante todos aquellos años en la más esplendorosa paz.
- ¿Quien sustituiría a Habamiah? -se preguntaba en aquellos difíciles momentos el rey -.
Muchos eran los aprendices que el sabio tenía a su cargo, pero hasta ahora ninguno de ellos habían demostrado su eficacia como sacerdote.
El Monarca temía no encontrar al sustituto adecuado y por ello convoco al Gran Consejo y le expresó su preocupación.
-Amigos míos, el reino ha quedado sin guía espiritual y como bien sabéis no podemos gobernar si una de las dos columnas del Templo falta. Os he reunido para que le asesoréis sobre qué camino he de tomar. ¿Quien ocupara su lugar? -advirtió el rey -.
-Compartimos tu preocupación Majestad -dijo uno de los ancianos-, y hemos pensado que entre los aprendices debe haber alguno que pueda sustituir al sabio Habamiah.
-Debe, debe… -exclamo el rey enfadado -, no quiero suposiciones, quiero hechos.
-Pongámosles a prueba -dijo otro de los ancianos-, pidámosles que elaboren un ritual que sea digno para dar sepultura al Maestro Habamiah. Aquel que mejor lo haga, ese será el que ocupe su lugar.
Así se les comunico a los cuatro candidatos y estos se pusieron a trabajar. Al cabo de dos días los trabajos estaban terminados, y se lo expusieron al consejo de ancianos precedido por el rey.
El primero de los aspirantes se preocupó de alabar sus grandezas. Glorifico su nombre semejándolo a Dios.
El segundo hizo un cantico poético que con dulzura exaltaba la pureza del Maestro.
El tercero, escribió un largo discurso donde narraba la vida del sabio.
En cambio el cuarto no había escrito absolutamente nada, pero cuando le preguntaron, dijo:
-Nuestro corazón esta triste porque hemos dicho adiós a una amigo, a un Maestro. Pero no olvidemos que también es un hombre, y el alma humana no pertenece a este mundo. Su patria esta más allá de estos confines, allí donde reina la armonía de las esferas creadas por Dios. Por lo tanto elevemos nuestros corazones y pidamos al creador que guie sus pasos por el sendero de la Luz, para que pronto pueda fundirse con el.
Aquel aspirante era Hahahel, y con sus palabras gano la confianza de todos.
A partir de aquel día Hahahel sería el nuevo guía espiritual, y lo haría también, que no echarían en falta la ausencia de Habamiah.
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