sábado, 21 de julio de 2012

UN ANGEL ME SALVO

Todo comenzó cuando mi familia y yo nos encontrábamos en un centro comercial escogiendo un regalo para la boda de nuestra prima. La tarde había transcurrido de forma divertida y agradable hasta que nos dimos cuenta que estábamos sobre el tiempo, teníamos que apresurarnos para regresar a casa y terminar de hacer algunas otras diligencias antes de dirigirnos a la ceremonia.

Como aun teníamos que esperar para que nos fuera envuelto el regalo, decidimos que yo esperaría en la fila, mientras los demás regresarían a casa para alistarse; había aceptado, pues pensé que llegaría sin dificultad antes de que obscureciera.

Tardaron mas de lo que imagine y cuando me fue entregado el regalo, lo tome con la mano y con la otra sostuve mi billetera y Salí de la tienda. Para entonces ya había anochecido, así que me apresure, pues debía caminar por algunas calles solitarias.

De pronto, me di cuenta que dos personas en un auto me seguían - ¡se me salía el corazón del sobresalto y al sentirlos tras de mi! – comencé a pedir al cielo su ayuda, camine lo mas rápido que puede pero ellos en auto me daban alcance fácilmente. Mi angustia se hizo inmensa al verme sola en esa calle. Súbitamente, el que estaba de copiloto bajo del coche y prosiguió a pie, podía escuchar sus pisadas acercándose a mi; yo seguí rezando y acelere el paso, estaba muy asustada.

Antes de atravesar la avenida tuve que pasar por un lote baldío, en ese momento percibí que el auto venia hacia mi para cerrarme el paso, al tiempo que abrió la portezuela y mientras el hombre que me seguía a pie me daba alcance, fue un momento de mucha tensión y paso todo en un instante.

No podía ni pensar, de repente escuche como las llantas del coche rechinaron para frenar, al tiempo que el hombre que me perseguía a pie, trastabillo y cayo al cielo, pero lo que mas me impacto fue sentir, justo en ese momento, una fuerza que toco mi espalda y me impulso hacia delante, al tiempo que me alzo; no sentí que mis pies tocaran tierra, simplemente volé un par de metros, distancia que me permitió seguir corriendo, cruzas la avenida y llegar a la otra esquina, junto a un grupo de personas que esperaban subirse al transporte publico.

Pálida, por el susto y tan desconcertada por lo que había sentido, subí al autobús, busque unas monedas en la bolsa del pantalón y pague y seguí mi camino a casa. Cuando llegue, conté a todos lo que había pasado, se impresionaron y e llamaron la atención por correr riesgos.

Al día siguiente, cuando necesite pagar algunas otras cosas, abrí la billetera y no pude contener mi llanto. Nadie comprendía que pasaba, cuando pude hablar dije -¡yo nunca la solté, siempre estuvo conmigo y ahora que la abro buscando dinero para pagar. Lo que me encuentro es esto! De mi billetera saque una imagen, que no era mía, ni yo ni alguien de la casa, la habíamos puesto ahí, eso para mi era la constatación de que mi oraciones habían sido escuchadas, pues en mis manos, la imagen que sostenía era de San Miguel Arcángel. Todos, en silencio nos quedamos sorprendidos.

Testimonio de Tere.
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