domingo, 23 de marzo de 2014

Ángel Haziel 28 de marzo

Nombre: Haziel: “Dios de Misericordia”
Planeta Urano
Coro angélico: Querubines
Sefiráh: Jojmah
Horario de regencia. De 2:40 a 3 hs.
Se lo invoca para:
·       Conseguir el cumplimiento de una promesa.
·       Recibir apoyo de los demás y misericordia Divina.
·       Tener buenas amistades.
·       Reconciliación.
·       Dar y recibir bondad.
Cita bíblica:
Acuérdate, Señor, de tu ternura y gran amor,
que siempre me has mostrado;
Salmos 25:6
Los nacidos bajo su regencia:
Poseen la gracia y la misericordia de Dios porque saben comprender y no juzgar los errores de otros. Comprenden que las experiencias dolorosas ocurren para que podamos impulsarnos cada día  a nuestra evolución. Gozan dela protección de personas mayores e influyentes, por su actuación brillante lo gran estar en puestos de trabajo importantes.
En los momentos más difíciles contarán con la Providencia Divina. Se sentirán favorecidos  en temas relacionados a la justicia.
Leal compañero y un gran amigo, en su interior impera la nobleza de carácter. Crecen continuamente y saben que  a pesar delos obstáculos siempre obtendrá un merecido triunfo en cualquier situación. Perdona siempre incluso las ofensas más graves sabiendo transmutar lo negativo en positivo. Apreciará el Arte y el dinero no será problema en su vida. No medirán esfuerzos  en pos de sus ideales.

Haziel: “El niño que quiso ser gigante”

Habéis oído hablar alguna vez de Uran, el niño que solo con ser un gigante y que los Dioses le concedieron serlo?. Pues considérate afortunado ya que estoy en condiciones de contártelo, yo fui testigo de ello…
Todo comenzó aquella mañana cuando Uran, un jovencito que apenas si levantaba dos palmos del suelo, llego a su casa llorando y muy indignado. Su madre que aún no le esperaba se asustó al verlo, pues no era normal que volviese tan pronto del colegio.
¿Qué te ocurre hijo? -le pregunto preocupada a ver su silencio-.
Le odio -contesto muy enfadado-. Si, les odio, odio a todos mis compañeros y no quiero ir más a la escuela.
Sin duda, Uran estaba bastante rabioso. Su gran pena era no ser mayor para poder enfrentarse a ellos. Fue así como comenzó a soñar día tras día con querer ser un gigante.
Cuando llego el día de su cumpleaños sus padres le preguntaron que deseaba de regalo, pero él le contesto que lo único que deseaba era ser un gigante.
Cuando se acercaba la navidad, Uran pidió a los Reyes Magos que le permitiesen ser un gigante. Como veis, nuestro amigo estaba verdaderamente convencido de querer ser mayor que los demás para evitar que nadie, jamás, volviese a reírse de él.
Fue una noche mientras dormía, cuando ocurrió el milagro -al menos así se lo parecería a el-. Su espíritu tenía prisa por abandonar su cuerpo en aquel día, parecía que iba a llegar tarde a una cita, y así era, pues de repente una voz le dijo:
-    Llegas tarde como siempre. Tendrás que acostumbrar a tu cuerpo material a acostarse antes. Vamos sígueme, tenemos poco tiempo.
Uran no acababa de salir de su asombro, pues se sentía como flotando en una nube y la mayor sorpresa se la llevo cuando al mirar hacia abajo vio su propio cuerpo dormido en la cama.
-    No, no te preocupes, no estás muerto, estas en el Mundo del Deseo. Aquí cualquier sueño podrás hacerlo realidad, y creo que tienes uno desde hace mucho tiempo, ¿verdad? -le dijo aquel misterioso ser-.
-    Si, quisiera ser un gigante -contesto entusiasmado el joven-.
-    Pues hágase tu voluntad -ordeno el espíritu reluciente que le hablaba-.
De repente Uran vio como crecía y crecía. Era increíble, que hermosa sensación.
-    Tu mismo debes decidir hasta donde deseas crecer -le aconsejo de nuevo aquella voz-.
-    Ya está bien -dijo el muchacho-.
Miro a sus pies y casi no se los veía. Estaba muy satisfecho, y decidió buscar a sus compañeros, deseaba darles una lección que no olvidarían. A su paso se cruzó con un misterioso enano y quiso divertirse un poco con él.
-    ¿Cómo lo llevas enano?
-    Me llamo Haziel amigo -contesto dulcemente-.
-    Pues apártate de mi camino si no quieres que te aplaste, ja, ja, ja,… -reía con arrogancia Uran-.
Al tiempo que se burlaba de él, le dio un puntapié que le hizo rodar por el suelo. Se quedó mirándole en espera de ver su rostro crispado por la rabia, pero se llevaría una buena sorpresa.
-    Lo siento señor, soy tan torpe que me he cruzado en su camino. Discúlpeme si le hecho daño -dijo con humildad Haziel-.
-    Pero, ¿cómo puedes ser tan estúpido?, lo he hecho queriendo para avergonzarte -le dijo Uran-.
-    Pierdes el tiempo, pues si siete veces me pisaras, siete veces te perdonare -contesto Haziel, al tiempo que iba creciendo en estatura-.
Con el recuerdo de esas palabras, el espíritu de Uran volvió a su cuerpo material despertándole. Había conseguido hacer realidad su sueño, pero de nada le había servido, pues aprendió que lo más importante no era la estatura de su cuerpo, sino la grandeza de su espíritu.
Desde entonces, Uran se dedicó a perdonar y comprobó como aquellos que un día se burlaban de él, dejaron de hacerlo.

 



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