lunes, 7 de julio de 2014

Angel Haaiah 18 de noviembre.

Atributo: Dios   oculto.
Planeta: Marte.
Coro Angélico: Potestades.
Sefiráh: Gueburá.
Horario de regencia: de  8:20  a  8: 40  horas.
Se lo invoca para:
Ayudarnos a ganar procesos judiciales.
Descubrir conspiraciones.
Ayudarnos a buscar la verdad y nos lleva a contemplar las cosas divinas.
Los nacidos bajo su regencia:
Aspecto evolucionado:  es justo y benevolente. Gusta de los afectos sólidos y las soluciones lógicas. Está dotado de compasión y equilibrio. Sabe que las leyes terrenas pueden y deben ser cambiadas. Respecta las leyes del universo y considera la palabra destino como sinónimo de cambio y renovación. Trabaja incansablemente en búsqueda de conocimiento para edificar sus ideales. Gusta de viajar y se adapta fácilmente al clima, a las personas y al idioma. Tendrá acceso a las altas esferas sociales y  gubernamentales y será un mensajero de la paz, colaborador consciente de la providencia divina. Con una misión trascendental será un restaurador del orden divino, un jefe secreto de la alta magia blanca, aún sin tener conciencia de esto pues su espíritu está ascendido, no significa que su conciencia y cuerpo lo estén.
Cita bíblica:
Con todo el corazón clamo a ti, Señor; respóndeme, y obedeceré tus decretos.
Salmo 119:145
HAAIAH: ‘EL PODER DE LA HONESTIDAD’
Aquel día en el colegio se había despertado una viva expectación, pues se iban a nombrar a los responsables que hablan sido elegidos para dirigir las delegaciones de cada curso.
Nuestro protagonista, conocido por el “político”, el joven Haaiah, formaba parte de las listas de candidatos y tenía muchas esperanzas en conseguir el puesto de delegado.
En su campaña de presentación, Haaiah había sido muy diplomático y prometió una serie de mejoras que no olvidarían fácilmente sus electores. Fue muy bondadoso en sus discursos y derrocho mucha energía en convencer a todo el mundo de que el era el mejor candidato para defender sus intereses ante la administración, y al parecer esos esfuerzos no fueron del todo en vano, ya que el “político” fue elegido por mayoría para desempeñar el cargo.
A partir de ese momento, deberla trabajar duro para no defraudar a las personas que habían depositado su confianza en él. Estaba convencido de que lo haría bien y de que todos estarían contentos con sus acciones.
Tratarla de llevar a cabo su promesa de ser un delegado justo y ecuánime, responsable, luchador hasta desfallecer y muy comunicativo. Sí señor, ese era su lema. Ese era el. Debía convertir aquel lugar en un paraíso en el que todos encontraron la felicidad.
Con esos pensamientos aun en la mente, Haaiah fue viendo cómo iba pasando el tiempo y mucho de los objetivos que tenía en proyecto aún no había podido conseguirlos y algunos de ellos ni tan siquiera abordarlos.
Comprobó que enfrentarse a la administración no era cosa fácil, pero aquellos contratiempos no iban a suponer un fracaso, y decidió ponerles las cosas difíciles. Movilizo a sus compañeros para que respaldasen una huelga y lo consiguió. Estaba seguro de que aquello iba a resultar efectivo y de que la Dirección accedería a aceptar las condiciones que exigían.
Pero cuando creía tener la victoria en sus manos, fue llamado para que compareciera ante la Junta del colegio.
Pensó nuestro amigo que desearían negociar, y se dijo que no cedería lo más mínimo.
-Pase usted joven -invito una voz amablemente -. Permítame que hable en nombre de mis compañeros, pues deseamos proponerle un trato que estamos seguros un chico tan inteligente como tú no podrás rechazar.
-Usted dirá señor Director – contesto el joven Haaiah pensando tener la partida ganada -.
-Pues bien, hemos podido apreciar que es usted muy eficaz como delegado de curso, y pensamos que es una pena que un talento como el suyo se desaproveche en cuestiones tan simples como defender los intereses de un solo curso. Nuestra propuesta es pedirle que trabaje usted para la administración y nos represente en el Consejo General como secretario. ¿Que nos contesta?
El “político” no acababa de salir de su asombro. Sabía que le estaban comprando. Sabía que si aceptaba iba a traicionar a sus compañeros, pero era tan seductora la propuesta. Era lo que siempre había soñado.
Todo parecía indicar que iba a aceptar la proposición, sin embargo, de sus labios surgió una negativa.
-No, no acepto su ofrecimiento. Les estoy muy agradecido, pero no puedo aspirar a un poder cuando el precio es la traición a mis amigos.

Así fue como Haaiah siguió luchando por la verdad, y ahora lo haría con un poder que nadie le podía arrebatar: la HONESTIDAD.
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