jueves, 17 de julio de 2014

Ángel Veuliah 5 de diciembre.

Atributo: Dios rey dominante.
Planeta: Sol.
Coro Angélico: Principados.
Sefiráh: Tiferet.
Horario de regencia: de  14 a 14: 20 horas.
Se lo invoca para:
Destruir nuestros enemigos interiores, como por ejemplo los miedos.
Liberar de la esclavitud y de los vicios.
Tener paz y prosperidad interior.
Obtener favores de personas importantes.
Tener éxito en causas justas.
Protección y prosperidad en empresas.
Los nacidos bajo su regencia:
Tiende a tener un comportamiento íntegro, tendrá éxito en su trabajo, conquistando la confianza por los servicios prestados. Su influencia será dotada entre personas famosas, conocidas y poderosas, obteniendo prestigio entre ellas. Utilizará ideas modernas y acciones estratégicas para consolidar su posición. Se manejará con prudencia evitando obstáculos, observando cuidadosamente cada camino antes de dar un paso tendrá muchos conocimientos adquiridos a través del trabajo. Será noble, sincero, altruista  en sus relacionamientos. Conquistará su propio lugar por su autoconfianza, buen humor, sin desperdiciar energía en conflictos íntimos.
Cita bíblica:
¿Por qué me rechazas, Señor? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?
Salmo 88:14
VEULIAH: ‘LA EMPRESA MAS PROSPERA’
El rey Daleth acababa de cumplir 84 años de edad, y la verdad, se sentía cansado para seguir gobernando. Ya no era el ardiente joven que a los 21 años fue nombrado monarca de Hesed, la tierra de la abundancia.
Su vitalidad se habla apagado con el paso de los días y ahora sabia que debía ceder el cetro del poder a sus herederos.
Pero esto que parecía tan simple no le resultaba tan sencillo. Conocía la naturaleza de sus hijos y sabía que de dejar la corona en manos de uno de ellos los demás se disputarían ese derecho.
Con esa preocupación, el soberano Daleth convoco a los Siete Ancianos y busco en ellos la voz de la sabiduría que durante todos aquellos años habían demostrado.
-Sabios Consejeros, quiero que seáis vosotros los primeros en conocer mi voluntad de abandonar este cetro. Las fuerzas físicas me traicionan y apenas si me responden cuando las necesito. Mi ciclo en este mundo carnal llega a su fin y es hora de que uno de mis hijos herede el trono y ocupe mi puesto.


 Las palabras del rey estaban muy meditadas y los sabios se dieron cuenta de ello.
-Tenéis razón Majestad, pero vuestra preocupación no parece ser esa -dijo uno de los ancianos-.
-Es cierto, mi preocupación amigos míos es saber a quién elijo como heredero -explico el rey-.
Todos comprendieron la causa que afligía el corazón del noble rey, y conmovido por ello, el más sabio de los Ancianos, dijo:
-Tal vez haya una solución Majestad. Hacedle participar en una prueba y aquel que consiga vencer ese será el elegido para tan elevada misión -explico el anciano -.
- Si -exclamo el rey con cierta euforia-, puede ser una buena idea.
Sin demorarlo por las tiempo, todos se pusieron a pensar en una prueba eficaz, y entonces…
-Ya lo tengo -grito el anciano que acababa de ser iluminado-. La corona será para aquel que consiga presentarnos la empresa más prospera.
Así fue, como los cuatro hijos se pusieron a trabajar en la elaboración de la empresa que le diese más frutos.
Tenían para ello tres meses, al final de los cuales debían presentarse de nuevo ante su padre.
El tiempo pasó rápidamente y el día esperado llego. Los cuatro aspirantes se presentaron puntualmente ante su padre, el cual les dijo:
-Veamos, ¿que tenéis que ofrecerme?

-Padre, tu hijo Arien ha descubierto nuevas tierras y las pone bajo tu poder, son las más ricas de cuantas hemos conocido -dijo uno de sus hijos -.
-Amado padre, tu hijo Canciah ha descubierto nuevos yacimientos de agua y con ellos nuestras tierras serán más fértiles -dijo otro de los hijos -.
-Padre, tu hijo Libraiah, ha descubierto el modo de volar, y con ello nuestro reino se podrá ampliar.
-Padre tu hijo Veuliah, tan solo puede ofrecerte sus servicios, su capacidad para trabajar -expreso el último de los hijos -.
El rey tras oírles, se reunió de nuevo con los siete ancianos y tras un breve intercambio de opiniones, todos coincidieron en el candidato que iba a ser elegido.
El rey Daleth reunió a sus cuatros hijos y les dijo:
-Tras haber consultado la sabiduría de los Ancianos, y por unanimidad, mi voluntad es que sea Veuliah el próximo rey de Hesed. Esta tierra ya es lo suficientemente grande como para desear nuevos continentes, es rica en agua y no pretende anchar sus fronteras. En cambio, si necesita unas manos fuertes y trabajadoras que cultive y administre las abundantes semillas que poseemos.

Así fue, como Veuliah gobernaría el reino de Hese, y durante todos sus años de soberanía, llevó la prosperidad a todas sus empresas.
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